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El fiscal pide dos años de prisión para dos mossos por reventar un ojo a Quintana

La acusación pública ratifica que las lesiones fueron producidas por una pelota de goma

Los agentes “infringieron las normas de cuidado” para no menoscabar la integridad física de terceros

El fiscal pide dos años de prisión para dos mossos por reventar un ojo a Quintana

Ester Quintana, ayer, en la Rambla de Prim de Barcelona. FERRAN NADEU

“Infringieron las normas de cuidado” e incumplieron “totalmente” los protocolos sobre cómo actuar durante una manifestación. Tampoco adoptaron las medidas de precaución necesarias para evitar menoscabar la integridad física ajena. Así de contundente se expresa la fiscala de Barcelona Marta Marquina en su escrito de acusación contra el subinspector y agente-escopetero de los Mossos d’Esquadra imputados por causar una mutilación ocular a Ester Quintana con el impacto de una pelota de goma. Reclama para ellos dos años de prisión e inhabilitación de cuatro años por un delito de lesiones por imprudencia grave.

El pasado mes de septiembre, la Generalitat indemnizó, a través de su aseguradora, con 260.000 euros a Ester Quintana al reconocer que la mujer perdió un ojo en la huelga general del 14 de noviembre del 2012 en el marco de una actuación policial. La víctima renunció, a cambio, a la responsabilidad civil, pero no a ejercer la acción penal. La acusación particular reclamará una condena superior.

El escrito de acusación de la fiscala señala que los dos acusados formaban parte de una de las unidades de la brigada antidisturbios de la policía autonómica que se trasladaron en la tarde del 14 de noviembre para hacer funciones de dispersión de las manifestaciones celebradas por la huelga general en el centro de la capital catalana. La furgoneta en la que viajaban los dos imputados realizó el siguiente itinerario: plaza de Urquinaona, plaza de Catalunya, rambla de Catalunya, Gran Via y paseo de Gràcia. Allí se detuvo. Eran las 20.49 horas y la situación era de “tranquilidad”, quedando “escasos manifestantes”, que estaban “en fase de dispersión” y que se “marchaban voluntariamente”, según la fiscala. Nadie portaba armas ni instrumentos peligrosos que supusiera un riesgo para los agentes, los manifestantes o los transeúntes.

NO REQUERÍA DISPAROS

La acusación pública sostiene que “en esa breve parada” los dos mossos acusados bajaron de la furgoneta policial y, “a pesar de que las circunstancias concurrentes en el lugar no requerían el disparo de pelotas de goma, y pudieron servirse de otros medios menos lesivos”, el subinspector dio la orden “inmediata” al escopetero para que disparara. Según la fiscala, el mando imputado “no tomó todas las medidas de precaución necesarias para evitar menoscabar la integridad física ajena” antes de dar esa instrucción a su subalterno.

El escopetero, según el escrito de acusación, realizó dos disparos de pelotas de goma de “manera sucesiva”, a pesar de que no había “riesgo” ni para él ni para sus compañeros, sin adoptar, tampoco, las medidas de precaución necesarias para evitar lesionar a terceras personas. Uno de los proyectiles impactó en el ojo izquierdo de Quintana.

En opinión de la fiscala, los dos mossos acusados “infringieron las normas de cuidado, incumpliendo totalmente” los protocolos vigentes sobre la actuación policial durante concentraciones y manifestaciones.

EN EL OJO

Una de las pelotas de goma que el escopetero lanzó impactó en el ojo izquierdo de Quintana en el momento en que esta giró su cabeza hacia atrás para comprobar si su acompañante le seguía, cuando cruzaba el paseo de Gràcia en dirección a la calle de Casp y a una distancia de unos 40 metros del lugar donde se efectuaron los disparos. A causa del impacto del proyectil, la mujer perdió el ojo.

La fiscala agrega que tras efectuar los disparos, los agentes subieron “rápidamente” a las furgonetas y reiniciaron la marcha hasta llegar frente al edificio de la Bolsa de Barcelona, en el paseo de Gràcia, donde hicieron una última parada en su recorrido. Quintana, tras ser asistida en un primer momento en la calle, fue trasladada al Hospital de Sant Pau, donde fue sometida a un tratamiento quirúrgico “urgente”. En la actualidad, la mujer continúa bajo control médico.

La secuencia de los hechos

14 DE NOVIEMBRE DEL 2012. Ester Quintana, vecina de Barcelona, pierde un ojo durante la manifestación que acompañó a la huelga general del 14-N. Días después, explica en un vídeo que fue un mosso quien le disparó una pelota de goma.

3 DE DICIEMBRE DEL 2012. El entonces ‘conseller’ de Interior, Felip Puig, comparece en el Parlament y asegura que en la zona en la que se hallaba Quintana los Mossos no dispararon. Cuatro días después ordena la apertura de una investigación.

11 DE DICIEMBRE DEL 2012. Un vídeo realizado por la oenegé Solidaritat i Comunicació muestra que, el día de la manifestación, los antidisturbios de los Mossos utilizaron una lanzadora de proyectiles muy cerca de donde Quintana resultó herida.

13 DE DICIEMBRE DEL 2012. Ante las evidencias, Puig destituye a Sergi Pla (foto), comisario de los antidisturbios, y pide perdón. Aunque admite que sí emplearon balas viscoelásticas, sigue insistiendo en que los mossos no hirieron a Quintana.

27 DE MAYO DEL 2014. El jefe de los Mossos, Manel Prat, dimite acosado por los escándalos de Ester Quintana y Juan Andrés Benítez, el vecino del Raval muerto tras ser golpeado en el suelo por agentes de los Mossos d’Esquadra.

NOTICIA ORIGINAL

VIDEO: Piden 2 años de prisión para Mossos de caso Quintana

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Ester Quintana, en el centro, durante una manifestación

Ester Quintana, en el centro, durante una manifestación – INÉS BAUCELLS

ELPAIS.COMEl fiscal pide dos años de cárcel a dos ‘mossos’ por la lesión a Ester Quintana – La acusación concluye que los policías “incumplieron totalmente” el protocolo policial

Ester Quintana junto con el equipo del documental / c. Bautista

ELMUNDO.ES/ EUROPA PRESS – El Fiscal del caso Ester Quintana pide 2 años para un subinspector y un agente de Mossos – Ester Quintana, la mujer que perdió un ojo por el impacto de un proyectil durante la manifestación del 14-N en Barcelona DOMÈNEC UMBERT

ARA.CAT – El fiscal reclama dos anys als mossos acusats pel cas Quintana – Els policies haurien disparat la bala de goma que li va rebentar l’ull “incomplint totalment les normes vigents” del protocol policial per a manifestacions, segons l’escrit d’acusació

ELDIARIO.ES – La fiscal pide dos años de prisión para los mossos imputados en el caso Ester Quintana – La fiscal del caso pide para los dos imputados, el subinspector y un agente de los Mossos d’Esquadra, dos años de prisión y cuatro de inhabilitación por un delito de ‘lesiones por imprudencia grave’ – Ester Quintana perdió un ojo tras recibir el impacto de una pelota de goma en la huelga general del 14-N de 2012

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La arrogancia del poder

Pese a indemnizar a Ester Quintana por la pérdida de un ojo, Interior se resiste a reconocer responsabilidad alguna

 

El lenguaje del poder no se expresa siempre con palabras. Se expresa también con gestos y decisiones a veces envueltos en palabras engañosas. Pero al final, el poder siempre acaba mostrando su verdadera naturaleza y la forma de ejercerlo habla mucho de las verdaderas convicciones de quienes lo ejercen. Estos días no he podido evitar sentirme de nuevo agredida por la arrogancia con que se ha expresado en el enésimo episodio del triste caso de Ester Quintana. Ya saben, la mujer que perdió un ojo por el impacto de una bala de goma disparada por los Mossos d’Esquadra en la manifestación de la huelga general del 14 de noviembre de 2012.

Por fin la Generalitat ha accedido —a través de su aseguradora— a que se indemnice a Ester Quintana con casi 261.000 euros por la pérdida del ojo. Pero ni en este postrero reconocimiento de que la víctima tenía razón, ha sido capaz de concederle la dignidad que se merece. De nuevo ha vuelto a humillarla al negarse a reconocer, pese al pago de la indemnización, que se trata de una compensación por algo que nunca debió ocurrir porque fue consecuencia de un ejercicio abusivo de la fuerza. Ha pagado a regañadientes, y probablemente como parte de una estrategia de la defensa para favorecer con un posible atenuante a los dos agentes que en breve se sentarán en el banquillo de los acusados por estos hechos.

Jordi Jané, el nuevo y breve consejero —pues fue nombrado a finales de junio a causa de la ruptura de CiU—, dijo que iba a indemnizar a Quintana, no como un “reconocimiento de culpa”, sino como “gesto de buena voluntad”. Una expresión un tanto extraña si tenemos en cuenta que hace un año el juez estableció una fianza de 200.000 euros para los dos imputados y que la instrucción, ya concluida, no plantea dudas sobre que la lesión de debió a una bala de goma disparada en medio de una actuación policial “desproporcionada”.

El mensaje que lanza es que el poder no claudica ni cuando se demuestra que es injusto

El poder no claudica. El poder puede mentir, ocultar y tergiversar, como se ha visto en este caso, pero nunca claudicar, aunque de ello se derive una manifiesta injusticia. Antes injustos que débiles. Esta parece ser la concepción del poder para ejercer la fuerza que tienen los tres consejeros que se han sucedido en estos dos años al frente del Departamento de Interior, aunque entre ellos puedan apreciarse diferencias de talante. Será que el hábito hace al monje.

Harían bien, sin embargo, en no subestimar el valor de los símbolos en una sociedad icónica como la nuestra, que encuentra en casos como el de Ester Quintana una oportunidad para poder entender mejor la esencia de las relaciones de fuerza y cómo los gobernantes hacen uso del poder de coacción que les hemos otorgado con nuestros votos. Por eso, cuando la verdad se abre paso, como ha ocurrió en este y otros casos de abuso policial gracias a esos notarios tecnológicos que, para desgracia del poder, pueden salir de cualquier bolsillo, el deseo de castigo puede abrirse paso hasta las urnas. Sí, cualquiera de nosotros podía haber sido Ester Quintana y perder un ojo participando en una protesta legítima.

Cuando la verdad se impone, surge el deseo de castigar tanto la injusticia como la arrogancia. Y si hay menosprecio, aún más. En este caso, sin duda lo ha habido. Al hacerse pública la noticia, el consejero Felip Puig se permitió incluso sugerir que Ester Quintana podía haber sido víctima de sus propios compañeros de manifestación. Con ello criminalizaba a la víctima y la despojaba de cualquier dignidad. Daba a entender que Quintana participaba en altercados violentos. Luego mintió: dijo que no había antidisturbios en ese lugar. Cuando salieron las imágenes que demostraban que sí que había antidisturbios, dijo que bueno, que sí, pero que seguro que no habían disparado balas de goma. Ni una salva. Cuando nuevas filmaciones demostraron que lo habían hecho, entonces ya no supo qué decir más, salvo seguir negando. Hasta cinco versiones ofreció el consejero, en sucesivas correcciones forzada por la evidencia de unas filmaciones que no podía controlar.

El caso ha mostrado que uno de los elementos de defensa de quienes están en el ojo del huracán del poder es precisamente la visiblidad. La transparencia. Ciudadanos provistos de móviles, dispuestos a filmar y arrojar luz sobre los hechos. Cuando se observan los efectos de esa vigilancia, se entiende mejor que el Gobierno de Mariano Rajoy haya promovido la ley mordaza. Y aunque CiU votó en contra por razones de oportunidad, luego no se ha sumado al recurso presentado por el resto de la oposición ante el Constitucional, lo que demuestra que entre la concepción del poder que ambos tienen no hay tanta diferencia.

El juez concluye la investigación del caso Quintana

Un jurado popular decidirá si dos ‘mossos’ lesionaron a la mujer con una pelota de goma

EL PAIS 

Ester Quintana, el octubre pasado. / juan barbosa

La investigación del caso Ester Quintana ha acabado. El juez considera que se han practicado “todas las diligencias necesarias” y ha dado por concluido el sumario, en el cual hay imputados dos agentes de los Mossos d’Esquadra por destrozar un ojo a Quintana con el lanzamiento de una pelota de goma en el centro de Barcelona durante la huelga general del 14 de noviembre del 2012.

El magistrado recuerda que la instrucción del caso ha sido “extensa e intensa” y descarta también la petición de la defensa de practicar nuevas diligencias. Los policías, Eduardo C. y Llorenç B., un subinspector y un escopetero, se enfrentarán al veredicto de un jurado popular, que tendrá que decidir si son responsables de las lesiones causadas a Quintana durante la manifestación.

“La instrucción ha sido extensa e intensa y se han practicado todas las diligencias que se han considerado necesarias”, sostiene el magistrado, que en un acto anterior había constatado suficientes elementos para concluir que la mujer perdió el ojo por una pelota de goma y que la actuación policial fue desproporcionada.

Los ‘mossos’ del ‘caso Quintana’ siguen negando haber disparado

La Fiscalía califica la acción de los agentes como un delito de lesiones por imprudencia

 

Ester Quintana muestra la prótesis que lleva en el ojo que perdió el 14 de noviembre de 2012 / JUAN BARBOSA

Ester Quintana muestra la prótesis que lleva en el ojo que perdió el 14 de noviembre de 2012 / JUAN BARBOSA

La instrucción que investiga la pérdida de un ojo de Ester Quintana en la huelga general del 14 de noviembre de 2012 ha arrancado su fase final esta mañana en el juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona. El subinspector y el escopetero de los Mossos d’Esquadra imputados se han ratificado en sus declaraciones anteriores. Los agentes siguen negando que se disparara balas de goma en el lugar y momento en el que se encontraba Quintana. Tanto la Fiscalía como la propia víctima no creen en la declaración de los agentes de la policía autonómica. Los dos se sentarán en el banquillo de los acusados por un delito de lesiones.

Carla Vall, letrada de Quintana, se ha mostrado satisfecha “porque la verdad se está abriendo camino gracias a la presión popular y de colectivos como Ojo con tu ojo y Stop balas de goma. El equipo de abogados de Quintana acusará a los dos agentes por un delito de lesiones con pérdida de órgano principal y utilización de instrumento peligroso. Por su parte, el ministerio público realizará la misma acusación pero considerándola una imprudencia, lo que modificaría considerablemente las penas.

La instrucción llega a su punto final y solo falta que la acusación aporte un informe oftalmológico que complemente el psicológico y el biomecánico que ya han sido presentados. En el documento dos peritos aseguran que la lesión que presenta Quintana es perfectamente compatible con las heridas provocadas por una bala de goma.

La propia Ester Quintana se ha mostrado satisfecha con el proceso que está llevando a cabo la justicia y criticó la actitud no solo de los mossos sino de la propia Consejería de Interior. “Hace muchos meses que Ramon Espadaler se puso en contacto conmigo, aunque seguía asegurando que los mossos no dispararon”. El caso Quintana ha tenido media docena de versiones por parte de Interior. Espadaler llegó a admitir haber abierto una investigación a los agentes implicados por ocultar que habían estado cerca del lugar donde se encontraba Quintana. Manifestó que se había disparado una salva disuasiva pero negó que fuera con balas de goma.

La víctima aún tiene pendientes operaciones de carácter estético, pero ya muestra el ojo destapado con una prótesis. Quintana se despidió de la prensa con un consuelo y una reivindicación: “Gracias a mi caso se han eliminado las balas de goma en Cataluña, espero que el resto del Estado tome ejemplo”.

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Manel Prat, en el momento de anunciar su dimisión

El director de los Mossos, Manel Prat, no pudo aguantar ni un envite más. Solo, en la sala de prensa de la comisaría de Les Corts de Barcelona, anunció ayer su dimisión. “Lo hago por motivos estrictamente personales”, leyó Prat, en una comparecencia en la que no admitió preguntas. El ya ex jefe político de la policía alegó que “no ve más recorrido profesional en el puesto”. E insistió en que su renuncia no tiene nada que ver con el caso de Ester Quintana, la mujer que perdió un ojo en la huelga general del 14-N en Barcelona. “Aquel día, y hoy, me reafirmo con más contundencia si hace falta, no se tiraron pelotas de goma”, repitió, a pesar de que todas las pruebas en la fase de instrucción apuntan a eso, según el juez.

Aquel día, y hoy, me reafirmo con más contundencia si hace falta, no se tiraron pelotas de goma”, repitió, a pesar de que todas las pruebas en la fase de instrucción apuntan a eso, según el juez.

Prat decidió irse un día antes de que el Parlament debatiese de nuevo y votase su dimisión. Una prueba que en esta ocasión todo apuntaba que no iba a superar. ERC ya había anunciado veladamente que en esta ocasión le dejaría caer. Y por si quedaba alguna duda, el diputado Oriol Amorós insistió ayer en que Prat debía dimitir en cumplimiento de su palabra por el caso Quintana.

Después de que la mujer resultase mutilada, Prat afirmó en una entrevista que si había alguna prueba de que la hirió una pelota de goma, dimitiría de inmediato. De eso —15 de diciembre de 2012— hace ya cerca de un año y medio. A día de hoy, repitió ayer el ya ex director de los Mossos, no existen pruebas “fehacientes” de que fuese así, repitió, en referencia a imágenes claras de una bola golpeando a Quintana. E incluso fue más allá y aventuró que los dos mossos que están imputados “acabarán absueltos”.

A día de hoy, repitió ayer el ya ex director de los Mossos, no existen pruebas “fehacientes” de que fuese así, repitió, en referencia a imágenes claras de una bola golpeando a Quintana. E incluso fue más allá y aventuró que los dos mossos que están imputados “acabarán absueltos”.

Prat había aguantado el vendaval y había superado otra petición de dimisión parlamentaria, de la que le salvó ERC y el propio presidente Artur Mas. Pero desde el pasado 8 de mayo, estaba de nuevo en la cuerda floja. Un auto del Juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona concluyó que teniendo en cuenta todas las pruebas hasta ahora reunidas, a Quintana la hirió una pelota de goma, que lanzó un escopetero de la Dragó 40, por orden de un subinspector, ambos imputados. Prat defendió de nuevo su inocencia, y alegó que se acabará sabiendo lo que pasó.

Ester Quintana

Un auto del Juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona concluyó que teniendo en cuenta todas las pruebas hasta ahora reunidas, a Quintana la hirió una pelota de goma, que lanzó un escopetero de la Dragó 40, por orden de un subinspector, ambos imputados.

Interior ha dado cinco versiones distintas de lo que sucedido el 14-N de 2012. En la inicial, el entonces consejero Felip Puig aseguró que no había habido actividad policial en la zona. Pero la aparición de vídeos colgados en la Red pusieron al descubierto un descontrol total en Interior sobre lo que ocurrió en aquella jornada. Cabe tener en cuenta que las pelotas de goma solo pueden dispararse con la autorización del director de los Mossos, que no la dio.

“Quiero aprovechar esta ocasión para pedir disculpas a todas las personas que se hayan sentido perjudicadas por alguna decisión que haya podido tomar”, pidió ayer Prat. Pero de nuevo se cerró en banda en su versión de lo sucedido: “Creo sinceramente que no he faltado nunca a mi palabra ni a mi compromiso”. Para el ex director de los Mossos, en el caso Quintana se ha “buscado más la venganza por intereses diversos que el esclarecimiento de la verdad”. A su entender, el juez no ha “tenido en cuenta todas las aportaciones que se han hecho por parte de Interior”. “Estoy absolutamente convencido que al final se podrá esclarecer quién fue el responsable de la desfortunada y triste lesión”, dijo Prat.

Fuentes de Interior han apuntado en alguna ocasión que la herida de la mujer pudo deberse a una pelota de precisión, viscoelásticas, las únicas que ahora usa la policía catalana desde que el 30 de abril se prohibiesen las de goma.

Manel Prat dimiteix de cap dels mossos defensant la seva feina

Prat compareció ayer solo, un día antes de que al Parlament llegase por segunda ocasión su petición de dimisión. A las 12.30 está prevista una interpelación del diputado de ICV Jaume Bosch al consejero de Interior, Ramon Espadaler, sobre Prat, algo que se mantiene a pesar de la dimisión. En 15 días, se debía votar en la Cámara la petición de cese. Pero Iniciativa presentó una enmienda a dos mociones de justicia, para que se tratase de nuevo el tema. Ese fue el inicio del fin del director de la policía, que se quedó solo ante la debilidad parlamentaria de CiU. Ante ese panorama, por la mañana presentó su dimisión “irrevocable” al presidente Mas —que le había sostenido en ocasiones anteriores— y a Espadaler.

VÍDEO de la Compareixença íntegra de Manel Prat anunciant la seva dimissió com a director general de la Policia. Prat ha argumentat raons “estrictament personals” i ho ha desvinculat del “cas Quintana”.

http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/324/manel-prat-dimiteix-de-cap-dels-mossos-defensant-la-seva-feina/video/5100671/


Juan Andrés Benítez

Los Mossos d’Esquadra se han visto envueltos en la polémica varias veces en los últimos años, en los que han sido criticados por un uso excesivo de la fuerza y por las contradictorias versiones ofrecidas de los hechos. Además de por el caso Quintana, Prat ha visto muy debilitada su posición por la muerte del empresario Juan Andrés Benítez en el barrio barcelonés del Raval después de ser brutalmente reducido. En el caso hay 10 agentes imputados por el homicidio del empresario. Pero las primeras peticiones de dimisión arrancaron mucho antes.

El director acumula peticiones de dimisión desde el desalojo de plaza Catalunya

Prat llegó a la policía catalana hace más de tres años, en diciembre de 2010, de la mano del ex consejero de Interior Felip Puig, de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Una joven promesa de CDC —tiene 42 años— con ninguna formación específica en seguridad, se hizo cargo de uno de los puestos más complejos en el Gobierno, la dirección de la policía. Antes había tenido diversos cargos en la Administración, y ejerció como jefe del gabinete del Departamento de Política Territorial, con Puig. A los pocos meses de estar en su cargo, estalló el 15-M, un movimiento que pilló a la policía completamente por sorpresa. El 27 de mayo, los agentes procedieron a un brutal desalojo de la plaza de Catalunya, donde permanecían acampados. Ayer se cumplieron tres años de las polémicas imágenes, que recorrieron el mundo, de los Mossos barriendo a porrazos a los indignados. Prat incluso acabó imputado en el caso, que el juez acabó archivando.

Entonces empezaron las peticiones de dimisión del ya ex director de la policía, que definió ayer su tarea al frente de los Mossos como “difícil y compleja responsabilidad”. Para el diputado Bosch, su dimisión llega tarde. “Se tendría que haber producido hace mucho tiempo”, dijo. A su entender, el hecho de que deje sus responsabilidades en Interior “beneficia a la policía y a la sociedad”.

Ahora se abre un nuevo periodo complicado para encontrarle un sustituto en una departamento que dirige el democristiano Ramon Espadaler. Entre él y Prat nunca ha habido una gran sintonía, que ayer se hizo palmaria de nuevo, ante la soledad de Prat. Lo más probable es que ahora CDC lidie para poner a alguien de su partido en el puesto, según fuentes de Interior, debido a la importancia de tener controlada un área tan delicada como es la policía.


Tres años de polémicas actuaciones policiales

La carga de la plaza de Catalunya

Ayer se cumplían tres años de la brutal carga de los Mossos contra jóvenes del 15-M que, sentados en el suelo, impedían la limpieza del campamento de los indignados.

Ester Quintana pierde un ojo

Un juez investiga si un proyectil de los Mossos hirió a la mujer en la huelga general del 14-N de 2012. Dos agentes están imputados por el caso. El Departamento de Interior ha dado hasta cinco versiones distintas de lo ocurrido.

Muerte en comisaría

Yassir El Younossi, de 27 años, falleció en los calabozos de los Mossos en El Vendrell el pasado 31 de julio tras ser inmovilizado en su celda. Ocho agentes están imputados por homicidio imprudente. La autopsia reveló que la muerte se debió consumo de cocaína combinado con una situación de estrés.

El fallecimiento de Benítez

El empresario Juan Andrés Benítez murió el 6 de octubre de 2013 tras ser reducido por los Mossos en el barrio del Raval. Diez agentes están imputados por lo que la Audiencia de Barcelona considera un “desproporcionado y excesivo” uso de la fuerza.

Alfonso Bayard pierde la vida

El actor, que sufría brotes psicóticos, murió el pasado 2 de abril tras ser detenido por los Mossos en la plaza Molina. Los agentes no aplicaron el protocolo para actuar ante personas con trastornos psiquiátricos pese a haber sido avisados de que Bayard deliraba.


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Todo es muy raro

Isabel Coixet – Directora de cine

1. El bar está lleno y el hombre lleva un rato en la barra, confuso, hablando para sí mismo. La gente le mira con prevención. Con rechazo. Algunos se van. El hombre parece cada vez más fuera de lugar. Habla de conspiraciones, de complots. Oye voces. Su comportamiento es cada vez más extraño. La gente que trabaja en el bar le ruega que baje el tono. Que se vaya. Los clientes se quejan. Ahora se pone a desvariar en la terraza. Molesta a los clientes. Orina en un árbol. Los del bar llaman a los Mossos d’Esquadra. Estos aparecen. Dos coches con seis de ellos. Van a detener al hombre. Este no se deja. Se rebela. Insulta. Muerde. Consiguen reducirle y ponerle las esposas. Con las esposas puestas, se le para el corazón. Muere. El hombre padecía frecuentes depresiones. Los que le vieron antes de que los seis mossos aparecieran afirman que parecía claramente perturbado. Enfermo. Tenía brotes psicóticos y aquel día le habían bajado la medicación. Ahora está muerto. Todavía no se han esclarecido las causas de la muerte. Hay una investigación en marcha. Habrá un juicio, quizás. La familia espera una explicación.

2. Una mujer va a una manifestación. Una manifestación pacífica. Una manifestación de ciudadanos cansados. Cansados de manifestarse, probablemente. Camina tranquilamente. Sin gritar. Sin molestar a nadie. De repente nota que algo terrible ha pasado. Siente un dolor agudo en el ojo. Un dolor como no lo ha conocido antes. Las personas que están con ella ven cómo se tambalea, ven la sangre manando de su ojo. Una pelota de goma se lo ha destrozado. La llevan al hospital. No hay manera de salvarle el ojo. Lo pierde. Nadie se hace responsable de lo que le ha pasado. Los que se encargaban del orden público en la manifestación niegan que utilizaran pelotas de goma. Lo niegan totalmente. Nadie ha disparado la inexistente pelota de goma que le ha destrozado el ojo. Desde los estamentos oficiales, nadie se interesa por la salud de la mujer. No hay ni una llamada. Nadie se disculpa. Nadie.

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3. A un joven aficionado al fútbol, en el intermedio de un partido, la policía le pone un ojo a la funerala. Él les insulta, la policía le insulta. Regresa a su pueblo y un incidente que pasa cada día aquí, allí, en Manchester o en Uganda, en todos los campos de fútbol del planeta, se convierte en una cuestión de Estado y el citado joven, en un mártir de la libertad y la democracia. Se multiplican los actos de apoyo al chaval. Hay manifestaciones. Se piden dimisiones. Cabezas. Responsables. El presidente autonómico llama a otro presidente y al ministro de turno. Se exige justicia. La tierra tiembla. Todo es muy raro.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/todo-muy-raro-por-isabel-coixet-3271390

Interior cambiará las pelotas de goma por otras “armas robustas”

Espadaler no da una fecha para la sustitución ni aplica una moratoria en su uso

– EL PAÍS

Después de seis meses de debate sobre el modelo de orden público catalán, el consejero de Interior, Ramon Espadaler, aseguró este jueves que la opción “más viable” es cambiar las pelotas de goma por otro tipo de “arma robusta”. Interior, sin embargo, no avanzó ni de qué tipo de armas puede tratarse, ni los plazos para hacer efectivo ese cambio. Solo avanzó que buscará un arma con la que se “reduzca la discrecionalidad y sirva para minimizar el riesgo”. Mientras tanto, ni se aplica una moratoria ni se retiran las pelotas. “No se puede hacer de hoy para mañana”, aseguró el consejero en declaraciones a los periodistas en lo pasillos del Parlament, que se refirió al “inicio del final de las pelotas de goma”.

Espadaler admitió sin embargo que la conclusión a la que han llegado es la misma que tenían al inicio del debate sobre el modelo de orden público. Cuando se creó la comisión, presentaron un informe en el que ya se apuntaba la decisión de sustituir las pelotas por otras armas similares, en cuanto a su capacidad para lesionar. “Entonces era una posibilidad, ahora es la posibilidad más viable”, se excusó, alegando que la comisión ha servido para escuchar la opinión de todos los partidos políticos.

Este jueves expiraba el plazo para que los grupos presentasen sus conclusiones a una comisión que nació forzada por el caso de Ester Quintana. La mujer perdió un ojo en la huelga del 14-N, presuntamente, fruto de un pelotazo lanzado por los Mossos d’Esquadra. Iniciativa, PSC, ERC y la CUP pidieron ayer la prohibición de las pelotas. La CUP fue el partido más radical en sus conclusiones, que pidió que se eliminen las pelotas de goma y que se disuelva la unidad antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, conocida como Brimo (Brigada Móvil).

El diputado de ICV-EUiA Jaume Bosch exigió la “prohibición inmediata y total, sin excepciones” de este tipo de arma que, según su documento que han presentado, han dejado sin un ojo a al menos seis personas. También plantean que el Parlament “pida perdón a las víctimas que ha habido en Catalunya”. Sobre la posibilidad de que introducir nuevas armas, los ecosocialistas solicitan que no se use el tanque de agua, como ya avanzó el director general de la policía, Manel Prat. Y pidió que antes de introducir cualquier nuevo material, se debata primero en el Parlament.

El PSC también solicitó que se retire esta munición, de forma “inmediata y definitiva”, según dijo el diputado Ferran Pedret en los pasillos del Parlament. “Los daños que causan son normalmente mucho más elevados que el bien jurídico que se pretendía proteger”, defendió. También solicitó un reconocimiento por parte de la administración en los casos de las personas heridas, y una posterior atención a las víctimas.

De la misma forma, ERC abogó por la prohibición de las pelotas porque considera que su no se puede controlar la trayectoria de las bolas una vez se disparan, y su impacto. A su entender, “la revisión del actual modelo” de orden público es imprescindible “para avanzar en la profundización democrática”. También pidió que de oficio se indemnice y se resarza a las víctimas. Solo el PP defendió en sus conclusiones que se mantengan las pelotas, aunque insta al gobierno a que siga de forma “constante” buscando otras opciones “menos lesivas”.

La investigación avala la versión de Quintana frente a las tesis de Interior

La cámara de un banco corrobora el trayecto que hizo la mujer herida el 14-N

Ester Quintana. / FOTO: Toni Ferragut

Ester Quintana. / FOTO: Toni Ferragut

 

Cuanto más avanza la investigación, más expuestas quedan las contradicciones del Departamento de Interior sobre los hechos y más se refuerza la versión de Ester Quintana. La mujer perdió un ojo durante la huelga general del 14-N en Barcelona. Desde el principio, ha sostenido que fue herida por los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra cuando regresaba tranquilamente a casa. Los testigos, los vídeos y los informes periciales corroboran sus palabras. Todo lo contrario de lo que ocurre con Interior, que ha dado hasta cinco versiones distintas de lo ocurrido y ha incurrido en numerosas contradicciones. La última, el martes, cuando el consejero Ramon Espadaler admitió que una furgoneta, la Drago 414, actuó donde cayó herida Quintana. De la versión inicial solo queda una cosa: aquel día no dispararon pelotas de goma.

Este es el resumen de la versión mantenida por Quintana y las contradicciones de Interior, que investiga un juzgado.

  • Imágenes de un banco. La última prueba que ha llegado al juzgado son las imágenes captadas por una cámara del banco Santander en el paseo de Gràcia. El juez las había pedido para corroborar el camino descrito por Quintana aquella jornada: bajó el paseo, vio que había altercados en la plaza de Cataluña y subió de nuevo la calle para irse a casa. Las imágenes la muestran allí, caminando tranquila, poco antes de resultar herida. Los testigos avalan que hizo ese mismo recorrido.
Los sindicatos cierran filas con los agentes apartados
  • La furgoneta Dragó 414. En la versión mantenida hasta ahora en el juzgado, tres furgonetas intervinieron en la zona del paseo de Gracia (Dragó 40, Dragó 403 y Dragó 414). El juez tomó declaración a los agentes de dos de ellas, omitiendo la 414 porque según la versión oficial esta furgoneta iba en la cola y no actuó donde cayó Quintana. Por los hechos están imputados el subinspector que dirigía las tres unidades, y el escopetero de la Dragó 40. Estos han mantenido que dispararon dos salvas (disparos sin munición), pero no en la zona en la que estaba Quintana, sino un poco más arriba. Ocho meses después, los agentes de la furgoneta 414 han admitido que dispararon una salva justo donde cayó la mujer. “Interior nos dice ahora que hay otra furgoneta implicada y otro disparo de salva. Es una nueva contradicción que perjudica definitivamente la credibilidad de Interior y deja en entredicho la explicación de los hechos que han mantenido los testigos y los informes policiales, durante ocho meses”, según la abogada de Quintana, Laia Serra.
  • Contradicciones policiales. Los policías que han declarado ante el juez repiten que no dispararon pelotas de goma, ni siquiera por error. Pero la defensa de Quintana aportó a la causa un informe, de otra investigación abierta por el 14-N, elaborado por la división de Información de Mossos que asegura que se dispararon “pelotas” en la zona de Vía Laietana en la huelga general. Posteriormente, los agentes que redactaron el documento aclararon que no podían precisar si se trataba de pelotas de goma, que solo vieron “proyectiles”.
  • Los sindicatos y los agentes critican a Interior. Tanto los sindicatos mayoritarios en el cuerpo policial, como los dos agentes imputados, sostienen que hasta ahora Interior no les ha preguntado nunca sobre su actuación en relación a la lesión que sufrió Quintana, y si dispararon o no justo donde estaba la mujer. Afirman también que los informes de los que dispone Interior ya reflejaban las ubicaciones de las furgonetas. El Sindicat de Policies de Catalunya pidió ayer la dimisión de Espadaler.

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Siete ‘mossos’ admiten que dispararon cerca de Quintana ocho meses después

Interior aparta a los policías de la unidad antidisturbios por una “pérdida de confianza”

Los agentes aseguran que solo dispararon una salva, sin proyectil

Interior admite ahora varios disparos

– EL PAÍS
Imagen capturada de un vídeo sobre la actuación de los antidisturbios en la zona donde fue herida Ester Quintana el 14-N. / SICOM

Imagen capturada de un vídeo sobre la actuación de los antidisturbios en la zona donde fue herida Ester Quintana el 14-N. / SICOM

Siete mossos han tardado ocho meses en admitir que dispararon en la zona en la que resultó herida Ester Quintana, en la huelga general del 14-N en Barcelona, cuando perdió el ojo izquierdo. El consejero de Interior, Ramon Espadaler, convocó ayer de forma urgente a los medios para informar de la destacable novedad, surgida a raíz de una investigación interna. Espadaler admitió la gravedad de la ocultación por parte de los agentes, y anunció que aparta a los policías de la unidad antidisturbios por una “pérdida de confianza”.

Los mossos, sin embargo, niegan que disparasen pelotas de goma. “Creen recordar que hubo un tiro de salva [disparo sin proyectil]”, contó Espadaler, pero mantienen que no lanzaron pelotas de goma, un arma que en ningún momento se dio autorización para usar durante la huelga y que requiere del permiso expreso del director general de la Policía, Manel Prat.

Los policías alegan que solo lanzaron salvas, que son tiros sin proyectil

En cualquier caso, el consejero ha apartado a los agentes “por ocultar un dato que sabían que era importante. Lo sabían perfectamente”. Aunque estos seguirán en el cuerpo, destinados en otra unidad. Los policías pertenecen a la furgoneta Dragó 414, que actuó en la confluencia de la calle de Gran Vía con paseo de Gracia.

El departamento ha abierto una información reservada por una “grave indisciplina” y también ha aportado los datos —que envió el lunes— al Juzgado de Instrucción número 11 de Barcelona, que investiga lo sucedido. “Queremos llegar hasta el final y aclarar lo que pasó”, insistió Espadaler. Aunque por ahora, el consejero de Interior deja en manos del juez la respuesta a la pregunta clave: ¿quién hirió a Ester Quintana? El forense sostiene que fue una pelota de goma.

Ester Quintana en su comparecencia en el Parlament de Catalunya. / MASSIMILIANO MINOCRI

Ester Quintana en su comparecencia en el Parlament de Catalunya. / MASSIMILIANO MINOCRI

El consejero no aclaró ayer por qué los agentes cambiaron un discurso que han mantenido durante todo este tiempo, y se limitó a decir que “podrían haberlo reconocido hace ocho meses y ahorrar especulaciones”. Según fuentes policiales, unas imágenes aportadas por la División de Asuntos Internos (DAI) donde aparece la furgoneta Dragó 414 donde resultó herida Quintana han sido la clave para presionar a los policías. Interior, sin embargo, matiza que esas imágenes obran en poder del juzgado que instruye la causa desde hace meses, y que apenas son de dos segundos, por lo que les restan peso en el hecho de que los agentes admitiesen que actuaron allí.

Hasta ahora, hay dos mossos imputados por la lesión de Quintana, pero forman parte de una furgoneta distinta, la Dragó 40. El juez deberá decidir cómo procede, y si decide imputar a los siete policías de la Dragó 414 que han explicado que estaban allí, ocho meses después.

La información que hizo pública ayer Interior supone un cambio en el discurso oficial mantenido por el departamento. El anterior consejero Felip Puig aseguró primero que donde resultó herida Quintana no hubo actividad policial, pero unos vídeos, mostrando lo contrario, le obligaron a cambiar la versión de los hechos en diversas ocasiones. A pesar de eso, se mantuvo inamovible en el hecho de que a la mujer no la hirió un mosso, mucho menos una pelota de goma, y sostuvo que justo donde cayó herida no actuó ninguna unidad policial.

Espadaler abre una información reservada ante la “grave indisciplina”

El director de la Policía, Manel Prat, que continuó en el cargo tras las elecciones, añadió que dimitiría si aparece alguna evidencia de que a Quintana la hirió una pelota de goma. Prat no acompañó ayer a Espadaler en la conferencia de prensa. “El consejero quería dar él esta rueda”, excusó una portavoz del departamento.

“Ahora es más ineludible que nunca la dimisión de Prat porque ha quedado cuestionado”, pidió ayer el diputado de ICV-EUiA, Jaume Bosch. Añadió que la revelación “da un impulso nuevo y sentido” a la comisión parlamentaria sobre el modelo de orden público que Interior “había querido cerrar”, y anunció que pedirán que Espadaler y Prat comparezcan de nuevo. “Es increíble que ante una información reservada salga el consejero y hable de los propios agentes”, criticó el portavoz del sindicato SME-CC OO, Toni Castejón. A su entender, “ha creado una imagen de desconfianza, en lugar de explicar cómo gestionaron los diferentes informes que recibieron”.

 

Ester Quintana: “Quiero ser la última víctima de una bala de goma”

La mujer que perdió un ojo el 14-N pide en el Parlament la prohibición de las pelotas de goma

– EL PAÍS
Ester Quintana en la comisión de Interior. / MASSIMILIANO MINOCRI

Ester Quintana en la comisión de Interior. / MASSIMILIANO MINOCRI

“¿Dónde están las responsabilidades?”, preguntó Ester Quintana, en referencia al castigo para quienes la dejaron sin su ojo izquierdo, que lleva tapado con un parche. La mujer, de 42 años, lanzó la pregunta a los diputados del Parlament que forman parte de la comisión que evalúa el modelo de orden público catalán. Su caso precisamente forzó que se crease la citada comisión. Quintana perdió el ojo en la huelga general del 14-N. Hasta ahora, no se sabe a ciencia cierta quién la hirió, pero ella y el forense que la ha examinado sostiene que lo hizo una pelota de goma lanzada por los antidisturbios de los Mossos.

“Todos hacemos servir los ojos para mirar nuestro entorno, mirar la calle, leer el diario, el móvil, pisar el suelo. Cerca del 80% de la información nos llega por los ojos. La mirada es el reflejo del alma. Yo ya no puedo ver como vosotros, ni vosotros me veis como antes. Estoy condicionada, he perdido un ojo”, inició su intervención Quintana.

Desde que resultó herida, lleva ocho meses de baja, tiempo en el que está a cargo de su padre, de 87 años, que cobra una pensión.

“No se lo deseo a nadie”, agregó.

Quintana insistió en que el día en el que resultó herida, los Mossos se saltaron los protocolos.

“Lo que me ha pasado a mí le puede pasar a cualquiera, a tu hijo, a tu madre, a tu pareja. Por si alguien aún lo duda, cuando me estalló el ojo, no había ningún altercado, ni desorden público, ni masa de gente a la que controlar. Solo quería llegar a casa”, relató.

“Quiero ser la última víctima de una bala de goma”, pidió. Y por ello, defendió su prohibición.

Serena, Ester Quintana relató este jueves por primera vez ante el Parlament cómo está siendo su vida desde su lesión. “No solo comporta la pérdida del ojo, tengo afectaciones en la nariz, en la boca, y paralizados los músculos del lado izquierdo. Hace ocho meses que no puedo comer por ese lado de la cara [el izquierdo] y no podré respirar nunca más por ese tabique nasal”, relató.La mujer describió su punto de vista y sus sensaciones, y criticó duramente a Interior, al que acusó de no haber investigado lo sucedido. “¿Dónde están los informes? Quiero verlos”, pidió. “La Generalitat ha gestionado con mucha deficiencia lo que me ocurrió. El departamento no se interesó por mi estado de salud, ni por saber lo que me pasó. Ni siquiera días después, cuando se hizo público en la rueda de prensa. Solo se preocuparon en limpiar su imagen”, arremetió. Y lamentó que el exconsejero de Interior Felip Puig jamás la llamase: “Solo una persona de prensa, me preguntó por lo ocurrido y me dejó su teléfono”.

Con el actual responsable del departamento, Ramon Espadaler, sí se ha reunido. “Me dijo que lo sentía mucho”, contó la mujer. Pero matizó que se lo dijo a nivel personal, no como consejero de Interior, porque ambos se conocían de una etapa anterior, cuando Quintana regentaba un bar cerca del Parlament, al que había acudido Espadaler. “No estoy en contra de los Mossos, creo que hacen un trabajo muy importante, de protegernos y de hacer cumplir las leyes”, aclaró la mujer, que focalizó su crítica en los antidisturbios.

“No estoy en contra de los Mossos, creo que hacen un trabajo muy importante, de protegernos y de hacer cumplir las leyes”

“¿Cómo es que me paso esto? En cualquier país democrático habría dimisiones y responsabilidades ineludibles”, siguió en su crítica.

A pesar de todo, Quintana aseguró que está recibiendo tratamiento psicológico y que se está intentando sobreponer. También agradeció el apoyo de la ciudadanía y de los medios.

El diputado de CiU, Lluís Guinó, reiteró las disculpas en nombre de su grupo a la mujer, y se comprometió a buscar métodos de “reparación” para las víctimas de las pelotas de goma, aunque no explicitó a qué se refería. “Me siento solidario y cercano a lo que le ocurrió”, le dijo Guinó.

Quintana compareció en nombre de la asociación Ojo con tu ojo. De Stop Bales de Goma, intervino Nicola Tanno, que también perdió un ojo fruto, presuntamente, de un pelotazo. Quitándose las gafas, y señalándose la prótesis que lleva en el ojo,

Tanno preguntó a los diputados: “Esto también es violencia. ¿O no?” “Habrá personas que tendrán daños para toda la vida. ¿Para ustedes es un problema que los responsables de esos daños no estén identificados?”, añadió, dirigiéndose al diputado del PP Pere Calbó. “Primero quitemos las pelotas, luego pensemos qué se debe poner en su lugar. Hay una jerarquía de derechos”, pidió Tanno.

El diputado de ICV-EUiA Jaume Bosch señaló además que hay “consenso social” para la prohibición de las pelotas.

También compareció Begoña Casado, de la Coordinadora Catalana per a la Prevenció de la Tortura, y el que fuese durante años el secretario de Seguridad Pública de Interior Joan Delort. El caso de Ester Quintana sacudió el modelo de policía antidisturbios. Desde entonces, Interior ha colocado un número visible para que se pueda identificar a estos los agentes. También supuso la destitución del que era su máximo responsable, Sergi Pla. Un juzgado investiga lo que le ocurrió a Quintana durante la huelga general del 14-N y por ahora hay dos mossos imputados.

 

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