Cas Alpuente

Oscar Alpuente tenia 31 años. La madrugada del 28 de mayo de 2009 , caminaba alegre con un grupo de amigos por el Paseo de Gracia barcelonés tras celebrar el ‘triplete’ del Barça. En cuestión de segundos, cuando pasaban dos furgones policiales por el centro de la calzada, apareció un individuo de entre los coches y les lanzó una botella de cristal. “Pararon, abrieron las puertas, bajaron los mossos y abrieron fuego contra la gente que iba por la acera. El que tiró la botella escapó y no fueron tras él. A mí me alcanzaron con un impacto directo desde unos 15 metros. No vi ni oí nada. Sentí el pelotazo y caí al suelo. Perdí el ojo“. Un año después, junto con otros amputados por pelotas de goma utilizadas por las fuerzas de seguridad, Alpuente creó una asociación para intentar erradicar este tipo de armamento antidisturbios, stopbalesdegoma.org.

“Fundamos la asociación porque vimos que, año tras año, en cada manifestación o celebración en la que intervenían los Mossos salía algún inocente gravemente herido“, dice Alpuente

Relata cómo le dispararon a 15 metros de distancia cuando las normas estipulan que no se lancen pelotas de goma a menos de 50 metros del objetivo y siempre de forma indirecta, apuntando hacia el suelo para que rebote antes de golpear al objetivo. Desde el cuerpo de la policía autónoma catalana no quieren comentar sobre un presunto mal uso del instrumental porque “no tienen constancia” y remiten a la vía judicial.

Oscar Alpuente, tras recibir el impacto y con una prótesis ocular después. | Fotos: Stopbalesdegoma.org

Hace unos meses, Manel Plat, director de los Mossos d’Esquadra, dejaba claro que no está entre sus planes dejar de utilizar este método disuasorio que, afirma, se usa de forma excepcional. En el Departament d’Interior de la Generalitat catalana indican únicamente que se “está haciendo una revisión de todos los métodos utilizados para imponer orden público” desde el número de agentes al material y las estrategias empleadas pero que “no hay una decisión tomada. Está en estudio y no hay un plazo determinado”. Hasta ese momento, todo seguirá como hasta ahora, y el pasado 29 de marzo las escopetas y lanzaderas , así como los gases lacrimógenos , volvían a hacer aparición en las calles

Conciencia social

Para Óscar Alpuente el objetivo es muy diferente: que se erradique el uso policial de estos proyectiles de goma. “No quería que esto me cambiara la vida, pero me ha cambiado la forma de ver las cosas. Me implico más en temas sociales”, explica el programador informático catalán, que está pendiente de que su caso, en el que hay tres mossos imputados, llegue a juicio.

Según su asociación, en los últimos 20 años han documentado al menos 24 casos de personas que han perdido un ojo por el impacto de estos proyectiles, y dos que han fallecido como consecuencia de estos disparos. Además, parte de su lucha es concienciar sobre el problema: “Cuando salió mi caso la gente lo que veía en las noticias eran vándalos quemando contenedores, rompiendo semáforos, escaparates, y la noticia subtitulada abajo: ‘Dos chicos pierden un ojo y otro está gravemente herido en la UCI’. La respuesta era: ‘Si estaban ahí, algo habrán hecho, se lo merecían’. Donde a mí me dieron era a 800 metros de Canaletas, y los otros dos chicos, igual”.

Desde el SUP confirman que no hay ningún indicio de que se vaya a dejar de utilizar pelotas de goma como método antidisturbios, aunque afirma que en su cuerpo, “por la vía de los hechos, hace tiempo que no se usan”. En cualquier caso, explican, “si esto no es lo mejor tendrán que darnos otro material que sea menos peligroso para el ciudadano pero igual de disuasorio” para contener grandes alteraciones de orden público y seguridad ciudadana.

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